El Código Garjajev: la web 2.0 está en nosotros

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El Código Garjajev: la web 2.0 está en nuestros genes

Eduardo Remolins

 “Los negros son menos inteligentes”, palabras más palabras menos, eso fue lo que dijo hace poco James Watson, Premio Nobel de Medicina en 1962, sin que se le moviera ni uno sólo de sus escasos y blancos cabellos. Previsiblemente, el mundo dió un brinco y la comunidad científica reaccionó rápidamente. La Federación de Científicos de los EEUU lo acusó de “promover prejuicios racistas, rencorosos y sin sustento científico”.

Pero el daño ya estaba hecho y no era un desconocido el que había hablado. Watson fue uno de los descubridores del ADN, ese cáliz mágico donde reposa la información que supuestamente da origen a todo lo que somos: desde nuestro coeficiente intelectual hasta nuestros hábitos más molestos. Si esa información es la que determina la inteligencia innata, la misma puede variar junto con el color de la piel, ¿no es así?

No necesariamente. ¿Qué pasaría si el ADN fuera “programable”? Es decir, si no fuera una especie de “libro de la vida” (o una memoria ROM), una secuencia informativa cerrada, sino algo más parecido a un “chip de la vida”, una base de información reprogramable, cambiante y flexible? Sigue leyendo

Linux way of life (déjalo que fluya)

Mariano Barcia puso hace unos días un post interesante con una comparación entre la filosofía RERO en el desarrollo de software y la actividad emprendedora. Ahí va:

“RERO (por sus siglas en inglés de Release Early, Release Often) tiene su origen específico en el movimiento de software libre y Linux, pero yo la puedo relacionar directamente con una actitud ante la vida.

RERO es un potente antídoto contra la constipación y la procrastinación.

Echa todo pa fuera, pero no lo escupas. Dejalo que fluya, no lo obstruyas, no lo dividas.

En arte, la improvisación sería su punto extremo: libera ahora, y cada segundo, tus expresiones artísticas como una unidad.

En los emprendimientos, significa crear y dejar ir, saber cuándo liberarse de una relación de negocios, o concluir actividades y pasar a otras, a pesar de que los entregables no estén del todo “terminados”. Significa comprender cuándo las personas se han desgastado y no pueden entregar más creatividad, no se sienten a gusto, o cuándo es necesario cambiar para continuar innovando.”

Me puse filosófico…

thinker.jpgTodas las cosas que escribo en este blog ¿tienen que ver con la realidad? O, por el contrario, están muy alejadas. Las empresas de las que escribo (innovadoras, responsables, creativas en el sentido amplio del término) ¿son  nada más que una anomalía, algo que no representa el mundo real? Una persona que lee el blog me mandó un mail que me disparó esas preguntas. No es la primera vez que me dicen algo así: “si, todo muy lindo Eduardo, pero en la vida real…”.

¿Vos también pensás así? ¿Querés saber que es lo que pienso yo? Sigue leyendo

La era de los intangibles

singapur_bei_nacht.jpgEn Octubre de 2005, Procter & Gamble completó la compra de Gillette por 53.400 millones de dólares, la transacción más grande hasta el momento en el sector de bienes de consumo. Más de 2.700 millones de dólares se pagaron exclusivamente en concepto de tecnología y patentes. El concepto amplio de activos intangibles (incluyendo marcas), ascendió a 29.700 millones, es decir un 56% del valor total de la compra.

El 62% del valor económico que generan las empresas del mundo que cotizan en bolsa es intangible. En sectores como el automotriz (antaño definido por su dependencia de materias primas como el caucho o el acero), ese porcentaje llega al 80%, no muy alejado de sectores “intrínsecamente intangibles” como el de los medios de comunicación (91%) o las compañías farmacéuticas (89%).

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Una cita de Octavio Paz

“La declinación de las ideologías que he llamado metahistóricas, es decir, que asignan un fin y una dirección a la historia, implica el tácito abandono de soluciones globales. Nos inclinamos más y más, con buen sentido, por remedios limitados para resolver problemas concretos. Es cuerdo abstenerse de legislar sobre el porvenir. Pero el presente requiere no solamente atender a sus necesidades inmediatas: también nos pide una reflexión global y más rigurosa. Desde hace mucho creo, y lo creo firmemente, que el ocaso del futuro anuncia el advenimiento del hoy. Pensar el hoy significa, ante todo, recobrar la mirada crítica. Por ejemplo, el triunfo de la economía de mercado –un triunfo por default del adversario—no puede ser únicamente motivo de regocijo. El mercado es un mecanismo eficaz pero, como todos los mecanismos, no tiene conciencia y tampoco misericordia. Hay que encontrar la manera de insertarlo en la sociedad para que sea la expresión del pacto social y un instrumento de justicia y equidad.”

Octavio Paz, “La búsqueda del presente”, discurso de Estocolmo en aceptación del Premio Nobel, 1990.