WD 40 es la marca de un famoso lubricante. Su nombre significa, literalmente, que fue desarrollado con éxito recién en el intento número 40 (water displacement – 40th attempt). Si Norm Larsen, su creador, se hubiese detenido en cualquiera de los 39 “fracasos” anteriores, el producto no hubiese alcanzado nunca el éxito que obtuvo más tarde.
Woody Allen tenía razón, la mayor parte del éxito se basa en insistir. Y muchísimas personas se detienen, sin saberlo, 10 o 15 centímetros antes de la línea de meta. Triste.
Esto no quiere decir que no haga falta modificar, mejorar o repensar lo que hacemos. No estoy abogando por la testarudez en sí misma. Sólo digo que es muy común que alabemos un éxito, sobretodo los que parecen lograrse de la noche a la mañana, pero es mucho menos común que apreciemos todos los intentos previos que llevaron conseguirlos.
Esta es una de esas historias que cuesta creer cuando te las cuentan. Esta es la historia de William Kamkwamba, un chico de Malawi que tuvo que dejar la escuela secundaria en 2002 en medio de una de las peores sequías y hambrunas en la historia de su país.
William no se resignó a ese destino de comer sólo tres bocados en la cena y esperar a que la sequía terminase. Comenzó a buscar en la biblioteca libros que le enseñaran cómo resolver sus problemas, libros de física, principalmente.
Como no sabía inglés, al comienzo sólo se guiaba por las ilustraciones y trataba de comprender a partir de ellas las palabras que había alrededor. Un día llegó a sus manos un libro que decía que un molino de viento podía bombear agua y generar electricidad.
Si lograba bombear agua del subsuelo eso significaría la posibilidad de riego y el fin de las privaciones. La idea sonaba bien, pero William no sólo desconocía cómo construir un molino, sino que tampoco tenía los materiales ni las herramientas.
Todos lo tachaban de loco, incluso su madre, pero él estaba decidido y buscó entonces en el único lugar que podía encontrar lo que necesitaba: un depósito de chatarra. Separó un cuadro de bicicleta, algunos tubos de PVC, el ventilador de un tractor, un dínamo en desuso y un amortiguador.
Poco tiempo después lograba poner en marcha la primera luz (una sola lamparilla) con su flamante molino. Luego fueron cuatro y finalmente una pequeña instalación eléctrica. El agua comenzó a irrigar los campos y los vecinos a hacer cola frente a su casa para cargar sus teléfonos celulares.
La prensa se hizo eco, luego los blogs y con ellos llegó un día una invitación de TED. El día de su presentación William, frente a un colmado auditorio olvidó todo su inglés. Estaba asustado y tenía ganas de vomitar. Sólo atinó a decir: “Lo intenté. Y lo conseguí”.
Dos años después dio otra presentación y completó la historia que quiso decir esa primera vez. “Quisiera decir algo a la gente allí afuera. A los pobres, a los africanos como yo, a los que luchan por sus sueños: Dios los bendiga. Tal vez algún día vean esto en Internet. Yo les digo: confíen en sí mismos y crean. No importa lo que pase, ¡no se rindan!”
Esta es una de esas historias que cuesta creer, salvo que te las cuente el protagonista. Cuando eso sucede se transforma en una historia capaz de inspirar y emocionar. Hace algunos años se hubiese dicho que era el triunfo del espíritu humano, o algo por el estilo. Se podrían decir muchas cosas, pero yo sólo diría: lo intentaste y lo conseguiste. Dios te bendiga, William.
Juan Pablo Meneses, en la tercera parte del reportaje de Crónica Z. Ahora hablando del futuro de los diarios. Creo que esto se lo escuché a Jorge Lanata también. El futuro de los diarios y revistas es contar historias. La información ya es patrimonio de los medios digitales.
Al final repasa brevemente cómo se inició en este camino nómada con una reflexión brillante: “a los 27 años, la edad en que murieron Morrison y Cobain, yo me maté”.
“Matarse”, en este caso, es matar el personaje que vivía, el rol que desempeñaba. Meneses era, según su descripción, un oficinista que soñaba con escribir, pero nunca lo hacía.
Para poder crear a ese escritor itinerante que él quería ser, tuvo que “matar” al oficinista.
Aquel que entiende que los roles que desempeñamos en la vida son sólo eso, papeles, se puede dar el lujo de matarlos para crear otro.
“Si nunca fracasaste, nunca viviste”. Una lista de casos famosos y fracasos no tan famosos. Aunque conozcan algunos, seguro que otros los van a sorprender.
Mucho se ha dicho sobre las diferentes características de los dos hemisferios cerebrales y las distintas aptitudes que nos dan para percibir, aprender y entender.
Sin embargo, hasta ahora nadie había experimentado un ataque cerebral, vivido con sólo un hemisferio cerebral funcionando y sobrevivido para contarlo y escribirlo.
Eso fue exactamente lo que le pasó a la neuroanatomista Jill Taylor: sufrió un derrame cerebral masivo en su hemisferio izquierdo y por un tiempo vivió y percibió la realidad a través de su hemisferio derecho solamente.
La experiencia fue tan extraordinaria y reveladora que la llevó a desarrollar una carrera como autora y conferencista sobre el tema. Si creían que el hemisferio derecho era simplemente un poco más creativo, el “artista de la casa”, este video los va a sorprender un poco…
Debes estar abierto a esas oportunidades tempranas cuando estas se presentan. Aprovéchalas, ya sea que ganes o no mucho dinero. Durante cinco años hice el programa “30 Minute Meals” (Comidas en treinta minutos) en la televisión local, y durante los primeros dos años no gané un centavo. Después, ganaba USD50 por segmento. Gastaba más en combustible y cuando iba al almacén que eso, pero realmente disfrutaba de hacer el programa y adoraba ir a la casa de un televidente en cada semana. Sabía que lo disfrutaba, entonces seguí adelante a pesar de que me significaba un costo.
También aprendí que no puedes ser todo para todos. En lo que sea que eres exitoso, ese debe ser tu objetivo número 1. En mi caso, es lo accesible. Entonces, todos mis productos deben ser usables, ser accesibles y estar en precio. Los aceites de oliva que estamos desarrollando con Colavita tendrán un precio competitivo respecto de todos los aceites de oliva accesibles. Elegimos estar en los supermercados, no en los negocios de comidas extravagantes, pero es el lugar en donde compra la mayor parte de mi público. Nuestras ollas y sartenes deben tener una base pesada y ser resistentes, pero también accesibles. Decide qué eres y respeta y apégate a eso. Mi marca se basa mucho en la forma en que vivo cotidianamente.
¿Porqué tantas personas que tienen éxito luego fracasan? Así comienza Richard St. John esta conferencia TED de sólo tres minutos. Lo más interesante, creo, es que lo explica desde su propia experiencia. Del éxito al fracaso… y de nuevo al éxito.
Una de las 8 claves que menciona es la pasión por el trabajo que hacemos. Como saben, esa es una de mis obsesiones y estoy reuniendo todo el material relacionado con ese tema que pueda conseguir. Al que le interese puede sumarse al grupo Zona F, donde intercambiamos ese material y nuestras opiniones. Súmense a la conversación!
Muchos hemos escuchado a empresarios que comentan, en la intimidad y con gran convicción, que suelen guiarse por su intuición para tomar decisiones. Es curioso que el tema no se toque en público con tanta frecuencia. Quizás sea porque los negocios se consideran terreno para la lógica más “dura” y estructurada.
Lo cierto es que la intuición juega un rol central en las vidas de los más exitosos empresarios y también de los más exitosos artistas, deportistas o profesionales de cualquier área. Y también lo es que ellos dominan en gran medida el arte de ingresar a ese estado “inspirado” y lo hacen porque disfrutan profundamente la actividad que desarrollan.
Casi todos se creen privilegiados por poder desarrollarla y cobrar por eso, y a muchos les cuesta definirla como “trabajo”. Es tanto el disfrute de esa actividad que les suena raro asociarla con el sacrificio (lo que solemos pensar que es el trabajo).
En este libro recogí algunos artículos que hablan de ese tema, de la intuición y de la pasión en el trabajo. De cómo los resultados y el placer para muchos van de la mano y de cómo hacen para lograrlo.
El libro es contenido exclusivo del grupo Zona F de Google, pero pueden ingresar al grupo aquí.
Es mi pequeño regalo de Navidad para todos. Que lo disfruten!
“Expresarse uno mismo es una manera de sanarse. Hasta ahora tenías que acudir a un psicólogo y ahora muchas personas nos van a escuchar. Y esto es importante porque en esta comunicación hacia otros expresamos nuestro “yo” oculto.
En la vida diaria sólo mostramos una o dos personalidades y tenemos muchas caras ocultas. De manera que reprimimos el resto de personalidades y esta es la causa de muchas enfermedades mentales. Tenemos que expresar estas personalidades ocultas para escucharnos a nosotros mismos.
Internet y la web es una buena herramienta para expresar las personalidades ocultas sin que exista ninguna confusión.
La parte importante de la web 3.0 no será el desarrollo tecnológico, sino que transformará la sociedad y su pensamiento.”
Federico Álvarez es un director uruguayo que a comienzos de noviembre colgó de You Tube el corto que pueden ver abajo, titulado “Ataque de pánico”.
Una semana después CAA, una de las mayores agencias de talentos de Hollywood lo invitó a Los Angeles donde una serie de productores, sorprendidos por la calidad cinematográfica del corto producido con tan bajo presupuesto, le ofrecieron distintas propuestas.
Alvarez se decidió por la de Sam Raimi, el director de El Hombre Araña, entre otras películas. Raimi le propuso un contrato que incluye un presupuesto de entre 30 y 40 millones de dólares para realizar una película de ciencia ficción de la que Alvarez no tiene todavía ni siquiera el guión. De hecho, Álvarez tampoco ha dirigido nunca un largometraje.
Negocios a la velocidad de la luz. Por montos millonarios y a la caza del bien más preciado (¿y escaso?) del planeta: talento.