Paul Krugman aconseja a Obama

Imperdible nota de Rolling Stone con una carta de Paul Krugman (escrita durante su viaje a Estocolmo para recibir el Premio Nobel) al desde hoy presidente norteamericano.

Es un claro y entretenido (por el estilo de redacción) compendio de recomendaciones de política fiscal, regulación financiera y salud. Muy interesante es el paralelo que traza entre el New Deal de Roosevelt (con sus éxitos y fracasos) y la situación actual. Pero lo mejor, sin duda, son las recomendaciones para crear el seguro de salud universal (público), “que de tener éxito mostrará a la gente que el Estado puede trabajar para el bien común y pondrá al país en una ruta progresista”.

La carta parece casi tan centrada en sugerir como volver a hacer de EEUU una sociedad de clase media, que en la superación de la crisis propiamente dicha. Sospecho que podemos aprender algo…

La crisis global y la “economía del propósito”

Jorgelina Hiba me entrevistó para una nota que está produciendo para La Capital. La idea era analizar “lo que viene” en el nuevo año para los emprendedores. Oportunidades en la crisis. Algo que suele preguntarse. Las respuestas, me parece, se me fueron un poco más lejos de lo que me preguntaba estrictamente (igual puede editar :-) ). Me salió como una descripción, todavía encapsulada y muy sintética, de lo que yo llamaría la “economia del propósito”. Durante décadas organizamos nuestras vidas de manera de “tener un empleo” o crear una gran empresa, como una especie de monumento a nosotros mismos. ¿Para qué? Mi sospecha es que la gente está buscando otra cosa, que ya nos graduamos de eso (como especie, o como sociedad). Pero ¿qué buscamos? Y ¿tiene eso algo que ver con la crisis económica y “lo que viene” después? Posiblemente si. Estas son mis respuestas:  Sigue leyendo

El fin del capitalismo

Este es el borrador del artículo que tengo que entregar mañana para Rosario Express. Como pueden ver aún está crudo y faltan cosas. Pero lo pongo para comentarios y sugerencias. Aprecio todo tipo de opiniones…

¿El fin del capitalismo?

Eduardo Remolins

“¿Y ahora de qué me disfrazo?”, fue lo primero que atiné a pensar apenas me desperté.  Ese martes eran las 6 de la mañana y a las 8 yo comenzaba el primero de una serie de micros de televisión en Mañana Express (y una serie de talleres con los mismos temas), dedicados a presentar casos empresariales innovadores, las formas de hacer negocios más novedosas. Pero esa mañana, al igual que en los 10 días anteriores, los diarios amanecían plagados de noticias aterradoras, retratando los peores momentos de la crisis financiera que sacudía y aún sacude al mundo. Sigue leyendo

Lo que pienso de la bendita crisis financiera

Hasta ahora, como habrán visto, mantenía un prudente silencio sobre el omnipresente tema de la crisis financiera global. ¿Cómo transmitirle a la gente que me pide una opinión que el problema es considerable, pero no hay que entrar en pánico? ¿Cómo lograr que vuelvan a pensar en lo que pueden hacer, en lugar de quedarse congelados por el miedo, a  la espera del próximo noticiero o la actualización on line del diario?

Algunos de mis colegas dedicados a la macro han vuelto a facturar tupido, ahora que regresan al ruedo en el papel que más les gusta: el de predicadores medievales que relatan visiones de infiernos próximos y muchos años de penurias.

Yo, que detesto el comercio del miedo y el engaño, meditaba cómo traducir, en el lenguaje sencillo y entretenido que prefiero usar, las complejidades de la crisis, sin desalentar pero, sobre todo, poniendo esta comedia tragicómica en su justo lugar. Bajando de su pedestal a unos cuantos fantoches económico-financieros, de expresión grave y trajes oscuros, pero que no son más que apostadores supersticiosos, embaucadores seriales.

Y entonces me llegó este video que explica, en lenguaje sencillo, ameno y con un humor corrosivo, la crisis subprime y sus oscuros orígenes. Aviso que no sólo destila un finísimo humor inglés, sino un tufillo seudo racista que no me gusta, pero que es parte de la película, del personaje. Es ameno, es divertido, es por momentos hilarante, pero, créanme, aunque exagerado, en esencia es cierto. Es tan riguroso como puede ser un diálogo de 10 minutos para explicar un problema de “altas finanzas”.

Por favor, véanlo. Y luego sigamos hablando de cosas más constructivas… :-)

 

¿Es China el “villano ambiental”?

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Mi artículo para el próximo número de Opinión Sur:

El último industrialista

Eduardo Remolins

Sólo el 1% de los 560 millones de personas que forman la población urbana de China puede respirar aire puro[1]. Aproximadamente 500 millones de personas en ese país carecen de acceso al agua potable y los niveles de contaminación del aire y el agua han contribuido a que el cáncer sea una de las principales causas de muerte.

Casi dos terceras partes de las necesidades energéticas chinas se cubren con la extracción y combustión de carbón, uno de sus recursos naturales más abundantes, pero también más contaminantes. Por el uso intensivo de ese mineral China pasó a ser en 2005 el mayor emisor global de dióxido de sulfuro, un tóxico responsable de enfermedades respiratorias y cardiovasculares como también de la caída de lluvia ácida en Corea del Sur y Japón.

Por supuesto, este panorama ambiental sombrío es la contracara de un crecimiento vertiginoso, que sostiene tasas de dos dígitos y que ha convertido a China en el mayor productor de bienes de consumo del mundo.

Mientras la población urbana sigue creciendo rápidamente, merced a las migraciones rurales, los efectos positivos y negativos del cambio se superponen. Millones de personas salen anualmente de la pobreza, mientras las desigualdades sociales se agudizan y los recursos naturales, especialmente el agua, tienden a agotarse o contaminarse.

¿No hay alternativa? El Gobierno Chino, como la mayoría de los gobiernos de países en procesos de desarrollo industrial, parece obligado a optar entre progreso y conservación del medio ambiente. Entre resignar velocidad en el despegue económico-social o resignar salud, calidad de vida y medio ambiente. Sigue leyendo

El Código Garjajev: la web 2.0 está en nosotros

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El Código Garjajev: la web 2.0 está en nuestros genes

Eduardo Remolins

 “Los negros son menos inteligentes”, palabras más palabras menos, eso fue lo que dijo hace poco James Watson, Premio Nobel de Medicina en 1962, sin que se le moviera ni uno sólo de sus escasos y blancos cabellos. Previsiblemente, el mundo dió un brinco y la comunidad científica reaccionó rápidamente. La Federación de Científicos de los EEUU lo acusó de “promover prejuicios racistas, rencorosos y sin sustento científico”.

Pero el daño ya estaba hecho y no era un desconocido el que había hablado. Watson fue uno de los descubridores del ADN, ese cáliz mágico donde reposa la información que supuestamente da origen a todo lo que somos: desde nuestro coeficiente intelectual hasta nuestros hábitos más molestos. Si esa información es la que determina la inteligencia innata, la misma puede variar junto con el color de la piel, ¿no es así?

No necesariamente. ¿Qué pasaría si el ADN fuera “programable”? Es decir, si no fuera una especie de “libro de la vida” (o una memoria ROM), una secuencia informativa cerrada, sino algo más parecido a un “chip de la vida”, una base de información reprogramable, cambiante y flexible? Sigue leyendo

Sacate esa barba!

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No sé si había posteado esto antes. Es una nota que me hicieron en un viaje a Bolivia el año pasado. La nota (sobre el desarrollo emprendedor) me gustó como salió. La foto que la acompaña, más o menos. Observen como la barba semi-cana me da el inconfundible look “prócer latinoamericano del siglo XIX”  :-) , algo así como Papá Pitufo con corbata:

 http://www.la-razon.com/versiones/20061015_005695/nota_268_344411.htm

Parafraseando a la desaparecida revista Humor: quemá esas fotos!