
Hace dos años, aproximadamente, recibí un llamado telefónico de un amigo empresario. Necesitaba reunirse conmigo lo antes posible.
Ese mismo día y mientras tomábamos un café, me contó que su (hasta entonces) pequeña empresa de tecnología, acababa de adquirir una división de una compañía mucho más grande.
Más importante aún: la compra los transformaba súbitamente en uno de los mayores expertos en seguridad informática de América Latina. Obviamente, lo querían dar a conocer.
“Queremos que el mercado reconozca que ya no somos la empresa de hace ocho años, somos mucho más. Necesitamos mostrarlo “, me dijo. Quería que lo ayudara.
Nos pusimos a trabajar de inmediato.
Pocas semanas después su empresa, y el caso de la reciente adquisición, había logrado cobertura periodística en canales de televisión, radios, revistas, portales especializados y periódicos, nacionales y locales. Se lograron notas, entrevistas e informes.
¿Cómo lo logramos? No es difícil, en realidad. Al menos una vez que se descubre como hacerlo. Sin embargo, aunque sea sencillo, la forma de lograr publicidad gratuita se utiliza tan poco que es como si fuese un misterio. Un gran secreto.
Pero no lo es.
De hecho, te puedo contar de qué se trata ahora mismo.
¿Listo? Aquí va:
La forma de obtener publicidad gratuita en los medios es presentar la información que se quiere transmitir de forma tal que sea considerada una noticia.
Si la información sobre nuestra empresa es considerada suficientemente atractiva para que el público quiera leerla o escucharla, entonces los medios querrán publicarla o contarla.
Tan simple como eso.
La forma de obtener promoción no es “empujar” la información en los medios a fuerza de notas de prensa y llamados telefónicos a los contactos (como suele hacerse tantas veces), sino presentar la información a los medios de manera que esta se vuelva atractiva para ellos.
Como en tantas otras cosas, es más efectiva la seducción que la fuerza bruta. ¡Inclusive es más efectiva que una billetera abultada!
En otras palabras: hay que transformar la información en noticia.
Volviendo al caso de la empresa de tecnología, obviamente se trataba de hablar no de la compra de una empresa por parte de otra (eso sucede con enorme frecuencia y muy pocas veces es noticia), sino de encontrarle a la información el ángulo que la hiciese atractiva para lectores y televidentes y, por extensión, para los medios de comunicación.
¿Y cómo encontramos ese ángulo? Simple. Básicamente hicimos dos cosas.
Primero peparamos tres versiones distintas de la información que queríamos transmitir, tres “historias” diferentes, a partir de los datos y sin tergiversar nada. Pero contando todo desde una perspectiva y destacando aquellos elementos que la hicieran llamativa e interesante.
Luego elegimos la que considerábamos que tendría mejor recepción y comenzamos a hacerla llegar a los medios que habíamos identificado previamente como adecuados para hacer llegar ese mensaje y a los que, por sus intereses o perfil, les resultase interesante la noticia (mas adelante te cuento cómo se hace eso).
No hizo falta nada más. El teléfono comenzó a sonar y los mails a ser contestados con interés.
Y no hizo falta nada más porque, otra vez, para conseguir una nota o una entrevista no se trata de rogar ni de insistir hasta el aburrimiento, sino de producir información en un formato y con determinadas características, que hagan que los medios y los periodistas QUIERAN publicarla. Que les sirva publicarla. En suma, que ganen todos.
¿Y es posible esto? Claro que sí. De hecho, yo lo hago a menudo. Tan a menudo que mis amigos periodistas, que conocen perfectamente todos mis “trucos”(de hecho ellos son los que me han enseñado muchos), me preguntan muchas veces, espontáneamente, si tengo casos o noticias o historias que puedan ser interesantes.
En otras palabras, no es algo que se haga a espaldas o a costa de ellos.
Formatear la información de manera que se transforme en una noticia es algo que redunda en beneficio de todos.
A esta altura seguramente hace varios minutos que te estás preguntando: “OK, pero ¿cómo diablos hago para darle ese famoso “formato” a la información de mi empresa?”.
Bien, si tuviera que resumirlo bastante estos serían los cuatro pasos que recomendaría:
1- Reuní la información básica, lo que estás verdaderamente interesado en transmitir. ¿Qué es lo que querés contar?
2- Creá al menos tres historias en base a esos datos básicos. Pensá cuál es el costado periodístico de la información. ¿Qué le interesaría al público? Dejá tus zapatos y ponete en los de ellos.
3- Hacé una lista de medios en los que quieras que aparezca tu historia y reuní toda la información de contacto que puedas. ¿Quiénes son los periodistas a los que querés llegar?
4- Elegí una de las versiones de la historia para enviar a cada medio o periodista y comenzá a hacerlo. De forma transparente y frontal.
Eso es todo.
¿Ya estás comenzando a escribir?
Quizás no. Y entiendo porqué. Aunque algo sea sencillo es necesario saber enseñarlo y no alcanza con enumerar los detalles básicos.
Lo cierto es que, a veces, uno sabe hacer algo pero le cuesta un poco transmitirlo o enseñarlo.
¿Probaste alguna vez preguntarle a un buen jugador de fútbol cómo se le debe pegar a la pelota en un tiro libre? Yo sí lo hice, y mi curiosidad nacía del hecho que, como jugador de fútbol, soy un buen economista
.
Pero volviendo a la pregunta, lo más probable es que te digan lo mismo que a mi. Aún siendo talentoso, un jugador no sabe como explicar lo que hace. Sólo lo hace, automáticamente.
Del mismo modo, hacía tiempo que yo sabía cómo dar a conocer una información empresaria. Lo hacía, de forma casi intuitiva, hacía años (en esto sí le pegaba bien a la pelota).
Yo SABIA qué era una noticia. Pero, ¿sabía cómo enseñar a otros a hacer lo mismo?
Casi un año después de aquel caso de mi amigo empresario esa pregunta me perseguía todo el tiempo. Me daba vueltas como una especie de autodesafío.
Y como reconozco que hay pocas cosas que me motiven más que un desafío, finalmente me propuse desarrollar un método, una forma de enseñar cómo transformar una empresa en noticia. Por lo menos quería probar si podía hacerlo.
Lo cierto es que pronto descubrí que podía resumir mi sistema en 5 “secretos” (es decir abrí el “gran secreto en 5
) y, francamente, no parecían tan difíciles de enseñar.
Además, identifiqué los que creo son los 9 elementos clave que tiene que tener cualquier información empresarial para ser considerada noticia.
Me di cuenta que siempre que aparecía uno o más de esos 9 elementos, ¡bam! la información era noticia. Sólo había que presentar los datos de manera que incluyera al menos uno de ellos.
Esto requería indagar en la información, buscar el enfoque, probar con distintos puntos de vista. Pero no era difícil. Se podían seguir ciertos pasos.
Se podría decir que prácticamente monté un “generador de noticias”. Un sistema.
Ahora, quería testearlo en la práctica.
Con ese fin este “generador” tomó la forma de un taller que dicté para apenas diez personas en 2008, a modo de prueba, y en el que, además de presentar el método, trabajamos sobre el caso de cada uno de ellos.
Los resultados fueron muy buenos. Pocas semanas después me llegaban notas periodísticas en las que aparecían algunas de las empresas que habían asistido al taller.
El método funcionaba. Se podía enseñar a transformarse en noticia.
El único problema todavía era que el curso era presencial, lo que quiere decir que mucha gente, en virtud de su lugar de residencia, no podía asistir, aunque el cupo hubiese sido mayor o yo hubiese repetido el taller.
Una persona de México me escribió por esos días: “que pena que el curso no se de en Internet. Si lo hacen avísenme”.
Era obvio. Para qué le servía a un mexicano, un español, un colombiano o un chileno que yo diera el curso en Argentina?
Mi principal herramienta de difusión era y sigue siendo Internet. Por eso la mayor parte de la gente que se enteraba del curso, ¡no podía asistir!
Ese fue el principal motivo por el prácticamente olvidé el curso y el método por varios meses. Es decir, los olvidé hasta ahora, en que, finalmente, puse los 5 secretos en un curso digital.
Afortunadamente, no hay nada en ese taller que no pueda ser enseñado en un curso digital, en decir, sin que tengas que asistir personalmente.
Lo mejor de todo es que los ejemplos que incorpora el curso son de empresas de muy diferentes tamaños. Desde pequeños start ups hasta enormes multinacionales.
El sistema funciona para todos. En realidad, es bueno decirlo, entre mis clientes ha habido muchas más empresas pequeñas y medianas que grandes conglomerados. No son los grandes los que penan por alcanzar notoriedad con modestos presupuestos de publicidad, sino los pequeños.
Una noticia es una noticia. Y no importa el tamaño.
Pero, en realidad, tomes o no un curso, lo importante es otra cosa. Lo importante es que es accesible darse a conocer en los medios. Lo importante es que te animes a dar a conocer tu empresa, tu producto, tu profesión, eso tan especial que le ofrecés a la sociedad, en los medios de comunicación, con el medio o método que tengas a mano.
¿Porqué no? ¿Porqué desaprovechar la oportunidad de darte a conocer y beneficiar a más personas con lo que tenés para ofrecer sin tener que gastar una fortuna en ello?
Comenzá ahora. ¿Que estás esperando?
En este mismo momento, en algún lugar hay un periodista que está esperando tu historia.
PD: Si te interesa o querés saber más de los 5 secretos, podés hacer click aquí.
Muy buen artículo, pero creo que el propósito aparte de la enseñanza, fue la NOTICIA del curso, muchas gracias
si me sirven los consejos que he visto pero otra forma mas efectiva y resultados mas rapidos?